Entre las instituciones efectivas que determinan una democracia de alta intensidad, Robert Dahl postula la libertad de expresión; las fuentes alternativas de información y el control del gobierno. Estas tres, resumen buena parte de nuestras desventuras como sociedad.
Al grito de somos la quintaesencia del periodismo emancipador, quienes en estos años de Kirchnerismo administran los medios pùblicos, pasan a degüello a todo a aquel que se atreva por los caminos de la observación crítica o el escrutinio de sus decisiones, ignorando a sabiendas que es un derecho pero más aún deber del hombre de prensa, levantar la voz por aquellos que no tienen tutela, cobertura ni patronazgos; decir lo que aquellos que sufren las decisiones del poder no pueden porque su voz se ahoga en el anonimato. Sigue leyendo
Pensamiento nacional, mandato y pretexto
Por mucho que lo proclamen los espacios de comunicación oficialistas, donde no abundan los intentos de perforar el discurso vigente, los gritos descalzos no representan a las corporaciones que litigan por la preservación de sus beneficios, son argentinos que miran còmo el esfuerzo propio alimenta el fuego de la caldera estatal, mientras hay negocios que siguen su marcha sin obstáculos, como las trans nacionales mineras que depredan, contaminan y no pagan màs que el 3 % por su actividad. Sin contar con el aporte de los recursos estatales a la hora de reprimir o silenciar su militante prèdica a favor del agua, la soberanìa o la vida misma. Sigue leyendo
El hombre provisional, liderazgo vacante
El líder anuncia los pasos; dibuja sobre sueños militantes; planta los mojones y construye. La muerte del líder, entonces, cancela brutalmente la dimensión individual. Y, vaya a saber, tal vez sea lo mejor que nos pueda pasar, en medio de crecientes y beligerantes pulsaciones políticas. Sigue leyendo
La liberación de los mineros…y el mercado libre
«Nunca más en nuestro país vamos a permitir que se trabaje en condiciones tan inseguras y tan inhumanas como se trabajaba en la mina San José y en muchos otros lugares», indicó el presidente chileno. Como si la corporación empresaria de la que es líder absoluto, nada tuviera que ver con los peligros de husmear y horadar en el inframundo en condiciones dictadas por la especulación. Peor aún, esa confesión preñada de hipocresía del mandatario de la sonrisa indeleble, solo desnuda la subordinación de la autoridad política a los mismos agentes depredatorios, en términos de riqueza natural y obligaciones fiscales, que tuvieron en Pinochet su más fiel y pérfido promotor en la era contemporánea. Sigue leyendo
