A sus plantas rendido…

En tanto la matanza en Gaza sigue a paso redoblado, el presidente argentino aviva la intolerancia racial al declarar que hay culturas con las que no se puede convivir, haciendo alarde de un desprecio insultante respecto de lo que significa la concordia con cualquier pueblo que no se enrole en la “occidentalidad cristiana blanca”.
Los muertos por el fuego nutrido de su bendecido y admirado Israel en esa tierra fantasmal ya es parte de una infamia que la humanidad no olvidará, como no se olvidan los crímenes raciales del nazismo.
Israel, su premier Netanyahu, cometió los delitos de:
Asesinato. Más de 70 mil muertos, 19 mil niños, entre el 7 de octubre del 2023 y el 31 de julio de 2025.
Lesiones graves, físicas y mentales.
Sometimiento a condiciones de vida que significaron su destrucción total o parcial. La víctima, el pueblo palestino.
Impedir la natalidad
De acuerdo a la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de la O.N.U. de 1948, son cinco los actos criminales que configuran genocidio. Israel, Netanyahu, cometió cuatro.
En la misma página de la Organización (ONU), fuente de la información consignada arriba, se lee a la presidenta de la Comisión, Navi Pillay, sudafricana, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los DDHH: “Los delitos fueron precedidos por décadas de ocupación ilegal y represión”. También el pronunciamiento de otro encumbrado jurista, el australiano Cris Sidoti: “Las muertes no son daños colaterales. Son el resultado de una estrategia militar. La destrucción es tal que, unida a la hambruna, vuelven a las condiciones de vida insostenibles”…
Pero para el brutal sujeto que gobierna nuestro país por obra de la voluntad popular, el peligro son los otros. De otras tierras, ajenas a la bondad cristiana, vienen los vientos que huelen a muerte.
Lejos del cronista la pretensión de explicar fuente y alcance de décadas de desacuerdos, intenta sí arrimar otro insumo a la hora de pensar el conflicto y también el futuro de nuestra nación, considerando el beneplácito del ultraderechista libertario a la marcha sanguinaria de Israel.
El colonizado está ahí, sangrando y abandonado a la furia del colonizador.
El silente es cómplice del genocidio. El fanático que se ata al mismo màstil del genocida es él un criminal.
“No hay en este mundo un pobre tipo linchado,un pobre hombre torturado, en el que yo no sea asesinado y humillado” . Aimé Césaire

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