Hartos del hartazgo

Dicen los médicos que un día se cansaron. Dijeron basta. Se cansaron de que los necesitaran para hacer frente a este silente ataque, tanto como los necesitan para descargar la furia que reconoce otras fuentes. Se cansaron, dicen, de que la costumbre no se altere y se siga cortando el hilo por lo más delgado. Están cansados, repiten, de que voces escuchadas por miles de hogares, propaladores de lo que halaga al poder, hagan silencio frente a la embestida judicial; esa que los hace responsables del contagio masivo en una institución para adultos mayores que no respetó ningún protocolo. De los de ahora ni los de antes, si concediéramos la chance de considerar a la ley un protocolo. Sigue leyendo