Y ahí estábamos nosotros, los hinchas de River de la cuadra, esperando para ver con nuestros propios ojos como los del Beto Alonso y el negro J. J. daban la vuelta dejando atrás el dolor de tanta ausencia de títulos. Entre el petizo Medina, el carnicero del barrio (cuya bella esposa estremecía mis doce años) y mi viejo, armaron el viaje hacia la Capital… Sigue leyendo
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Policías amotinados, la cultura derrotada
¿Qué impide que una persona acabe con la vida de un semejante? ¿Qué obstáculos deberá sortear aquel que quiera apropiarse de lo que no le pertenece, que desea, pero que definitivamente no le pertenece?
¡La ley! Se apurarían casi todos en responder. Y para pesadumbre de este escriba, todos se equivocarían. Esa genuina valoración institucional ha sido la gran defección del sistema que hoy interpelamos con iracundia. La ley, lectores, sépanlo de una vez, no impide absolutamente ninguna acción criminal. Con el disparo, sale la bala y no hay ley que detenga sus efectos… Sigue leyendo
El otro, el enemigo
El enemigo político de esta hora emerge de la controversia más pueril, como de las argumentaciones más cerebrales. Ambos disparan sobre el otro como si se tratara de un blanco a perforar, como una amenaza a cierto imaginario venturoso e inclusivo. Me anticipo y digo: todas las certezas son válidas Sigue leyendo
Medios públicos y tolerancia, la escoba militante…
Entre las instituciones efectivas que determinan una democracia de alta intensidad, Robert Dahl postula la libertad de expresión; las fuentes alternativas de información y el control del gobierno. Estas tres, resumen buena parte de nuestras desventuras como sociedad.
Al grito de somos la quintaesencia del periodismo emancipador, quienes en estos años de Kirchnerismo administran los medios pùblicos, pasan a degüello a todo a aquel que se atreva por los caminos de la observación crítica o el escrutinio de sus decisiones, ignorando a sabiendas que es un derecho pero más aún deber del hombre de prensa, levantar la voz por aquellos que no tienen tutela, cobertura ni patronazgos; decir lo que aquellos que sufren las decisiones del poder no pueden porque su voz se ahoga en el anonimato. Sigue leyendo
Pensamiento nacional, mandato y pretexto
Por mucho que lo proclamen los espacios de comunicación oficialistas, donde no abundan los intentos de perforar el discurso vigente, los gritos descalzos no representan a las corporaciones que litigan por la preservación de sus beneficios, son argentinos que miran còmo el esfuerzo propio alimenta el fuego de la caldera estatal, mientras hay negocios que siguen su marcha sin obstáculos, como las trans nacionales mineras que depredan, contaminan y no pagan màs que el 3 % por su actividad. Sin contar con el aporte de los recursos estatales a la hora de reprimir o silenciar su militante prèdica a favor del agua, la soberanìa o la vida misma. Sigue leyendo
