Desde el retorno democrático una y otra vez los parlamentos han delegado una facultad indelegable; desde hace cuarenta años un par de asesores, algún secretario, un elenco de técnicos con el aval político del ministro de economía, suscriben contratos de refinanciación, canje de bonos, aceptan reestructuraciones de espaldas al pueblo, cuando estos sujetos deberían aportar impresiones, exámenes, interpretaciones o reparos a quienes corresponde negociar la deuda externa como principal cuerpo político de la República. Porque eso es el Congreso de la Nación, lo primero que rompen los dictadores. Sigue leyendo
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Tunga tunga y ferné (marginales al servicio del poder)
Alguna vez tendrán que entender quienes gestionan los negocios públicos en nombre del pueblo lo nefasto que resulta convocar a figuras marginales, vidriosas, sin méritos, para que le “bajen” al pueblo mensajes de compromiso cívico. A Damián Córdoba, le precedió un Carlos Giménez, símbolo cultural de José Manuel De la Sota; el mismo que nunca devolvió al erario público el millonario crédito que le otorgó Jaime Pompas, cuando los créditos del Banco Social radical se entregaban sin respaldo y casi a sola solicitud, si se trataba de pesos pesados de la sociedad.
Damián Córdoba sale a decir que “da la cara”, sin dudas obedeciendo a sus asesores, los que le deben estar diciendo: “Si no, olvídate de cobrar los spots que le hiciste al Gobierno”.
¿Qué necesidad tienen de proponer a tipos marginales como este Damián Córdoba para crear conciencia? ¿Por qué se apela a lo peor de la sociedad?
No está lejos en la memoria de los cordobeses aquella fatídica sesión legislativa donde el oficialismo – Unión por Córdoba – daba licencia social a los barrabravas de Talleres homenajeándolos ¡en el recinto de las leyes! Celebrando la actividad de pistoleros, violentos que depredan los clubes donde se instalan a punta de pistola y recursos mal habidos. La marcha atrás que se dio después no cambió nada de esa brutal defección política.
Dan vergüenza, los contratados y el/los gobiernos que le dan aire y dineros públicos.
Hay 85 mil muertos en Argentina desde que comenzó la pandemia, 88 por ciento de ocupación de camas críticas en la Provincia que -dice- no hace política con la tragedia sanitaria. Y estos tipos que se burlan de todo y de todos.
Alguna vez el repudio popular a estos personajes deberá operar como sustituto de una administración política que sigue apelando a la fama sin carnadura, al rostro sin alma, al peor con la cara maquillada. Porque también el dinero que se llevan al bolsillo estos impresentables es el que falta para crear cultura, para proveer a una educación superadora de las convenciones que suprimen el pensamiento libre.
La domesticación del pueblo se persigue incansablemente. Con instrumentos simples como la Oración, la escuela de la era industrial o la penetración de los medios de comunicación de masas; pero también con elaboraciones más complejas, narrativas, relatos, símbolos.
Los que no se modifica es el resultado: una audiencia/sociedad que recibe sin poder de escrutinio.
Una sociedad extraña
Sujetos como Giménez o Córdoba son las emergencias de una sociedad extraña; esa que proclama su adhesión al científico y, al mismo tiempo, celebra a los “desobedientes” sin espesura ni propósitos colectivos; los que rinden sus pretensiones populares por saborear el plato de los privilegiados. Son tan pobres que sólo les sobra dinero, se diría parafraseando al célebre Simón Rodriguez, en ocasión de regañar a un Simón Bolívar aún rico e insolente.
Pongamos alguna vez la boca rabiosa en procura de cancelar estos hábitos. Para que el cómodo brinque y honre la capacidad que le fuera conferida. Aún es tiempo. Aún esperamos por ello.
Salarios parlamentarios, la desigualdad como ordenador social
El periodista que se expresa aquí fue uno de los que creyó ineludible la actividad política del Congreso cuando la pandemia estaba lejos de ser esta tragedia que es hoy. Pero los parlamentarios decidieron que debían preservarse, y así lo hicieron; mientras tantos trabajadores y trabajadoras se jugaban el cuero en la patriada por la salud colectiva, o para asegurar la comida a tantos urgidos, o para proveer servicios que no podían parar. No es un lugar común caracterizar a la dirigencia política como privilegiada. Lo es. Sigue leyendo
25 de Mayo, 211 años después: ¿libres o aún encadenados?
“Los españoles ´no somos´ ni navegantes ni industriosos, y la Europa nos proveerá, por largos siglos, de sus artefactos, a cambio de nuestras materias ´primeras´, y ella y nosotros ganaremos con el cambio” Domingo Sarmiento Sigue leyendo
A contrapelo de la historia, luchar vaciando las calles
Somos un pueblo pobre, con hambre, sed, frío y descalzo; no podemos darle ni siquiera un respiro a esos niños de mirada rota, a esas madres de platos vacíos, a los viejos de sueños heridos; es el nuestro el país incendiado que se muerde los errores cometidos; no el que nos devuelve aquel imaginario emancipatorio tantas veces recreado sin éxito. En este momento donde se nos mueren y enferman los nacidos en la misma tierra que ustedes y yo, hay que dejar de lado las intrigas palaciegas, la pulseada indigna por el voto esquivo. La patria es un incendio viral… Sigue leyendo
