El retrato de Galeano es una pieza de antología, dice: «Un cocinero reunió a las aves, a las gallinas, a los pavos, a los faisanes y a los patos. El cocinero les preguntaba:
-¿Con qué salsa quieren ser comidos? Una humilde gallina dijo: -¡ Nosotras no queremos ser comidas de ninguna manera!
Y el cocinero aclaró: -Eso está fuera de la cuestión”…
Desde hace dos años y dos meses la dirigencia político sindical que perdió las elecciones se debate en discusiones sobre si el cocinero realmente no tendrá derecho a disponer de nosotros, los argentinos de “mal” – los de “bien” ocupan un podio demasiado estrecho, entonces no cuentan – como insumo crítico de su menú gastronómico/político. En el medio alguna escaramuza que llamaron medida de fuerza, cuya coronación sería el paro general de mañana. Aquella frustrante vacilación para comenzar de inmediato una oposición que cancelara o al menos postergara las aspiraciones devastadoras de Milei, se revuelve hoy con una medida tardía, un intento de rescate en las profundidades del desastre sin aire, sin luces ni orientación. El maleducado ex arquero ya construyó musculo parlamentario.
Los datos de la masacre se acumulan sin que las fuerzas políticas de arraigo popular salgan de su conmoción, estropeados por la desacreditación, la impericia o la lectura equivocada de la etapa histórica que emerge furiosa con la ultraderecha.
Solo el año pasado más de 153 mil personas perdieron sus trabajos sin ninguna causa.
22 mil empresas desaparecieron, y con ellas, una obviedad, la capacidad de ofrecer empleo en una economía frizzada.
Cierra el punteo los datos publicados por El Economista; de cuna radical, el medio consigna información obtenida por la consultora Equilibra, la que afirma “que la economía argentina acumuló tres trimestres consecutivos de estancamiento”, con solo el agro y una cosecha de trigo record, pese a lo cual “el motor del crecimiento sigue apagado”, cierra el medio especializado.
Desde que la ultraderecha ocupa el gobierno nacional los despidos se detienen poco antes del estremecedor número de 300 mil.
La inflación se desmarca de aquel control de principios de gestión, apalancada por una depreciación escandalosa de la moneda argentina. Repasando lo sucedido el 12 de diciembre del 2023, dos días después de asumir el mando, Milei llevó el dólar de 366 a 800 pesos, lo que significó una devaluación de casi el 120 por ciento. En el largo ciclo devaluatorio comenzado en 1970 solo hubo otro momento que superó al del topo del Estado, fue el que se dispuso en enero del 2002 con un salto del tipo de cambio de casi 42 puntos, llevando el salto devaluatorio a casi 130 por ciento. En esos dos tiempos la moneda argentina se nos volvió enana para afrontar gastos de un tamaño mitológico.
En este marco de parálisis económica de casi todas las actividades – porque de eso se trata la receta en ejecución: tirar el freno de mano, dejar en la intemperie a los desvalidos, incumplir los compromisos fiscales, echar a estatales y dinamitar los acuerdos salariales paritarios -, en este embotellamiento de demandas desorganizadas, sin más oposición que la izquierda internacional y sus múltiples expresiones, como también de un colectivo ecléctico y voluntarioso de artistas, sacerdotes como los curas villeros y centrales un poco más enérgicas como las CTA, el ánimo de lucha está también paralizado como lo demuestran las centrales sindicales y entregados a los desaires oficiales como los gobernadores que ofrendaron a Milei la restauración de la esclavitud con la reforma laboral.
En opinión del cronista, el dique donde se estrellen las ambiciones patronales que pretende ser este paro general llega tarde, mal encausado y peor diseñado. Pero debe contar con toda la adhesión que se pueda, en el ánimo estrictamente democrático de poner límites al plan de exterminio de la Libertad Avanza, cuando la única libertad que tutela y ofrece este nuevo gendarme del capital concentrado es la de morirnos de hambre de pan, justicia y trabajo.

Totalmente de acuerdo, hay que hacer oposición y generar una alternativa a éste modelo