«El fascismo glorificaba lo colectivo. La tecno-oligarquía lo suprime», señala el politólogo ucraniano Antón Shejovtsov, experto en el fenómeno politico de la ultraderecha. Interesantísimo aporte teórico para desmontar la simplificación inoperante de que La Libertad Avanza, es una gavilla de fascistas. Milei va por la desintegración de lo grupal, no al revés; su impulso a la IA sin controles lo explica sin ambigüedades: » Así como la Revolución Industrial nos liberó de las limitaciones de la fuerza fìsica, la IA nos liberará de las limitaciones del cerebro humano, impulsando la creatividad más allá de nuestros sueños más ambiciosos»…El cerebro humano como limitante de la tasa de ganancia empresaria, un obstáculo a remover. No es distopía, es política. Y un gigantesco peligro para la humanidad.
Pero sigamos a Shejovstov en su exámen de la tecno oligarquía, en los términos que tanto celebra el presidente argentino, la individualidad como propósito excluyente:
«El fascismo sitúa lo colectivo —definido en torno a una nación o una raza concebida de manera orgánica— en el centro de su doctrina política. La supervivencia —e incluso la salud— de este colectivo exclusivo se convierte en el fin último de toda política fascista. Es esto lo que justifica una violencia extrema contra todos aquellos a quienes el régimen considera una amenaza para el grupo, ya sea por su mera existencia o por sus prácticas»…
Cada quien es dueño de exprimir sus ideas como quiera, pero sin la contribución de la emoción, la duda o cualquier otro dictado humano, no seremos más que auxiliares de la tecnología, hasta que decida suprimirnos…
