A todos nos ha pasado alguna vez, presenciar o protagonizar una escena de la vida en comunidad que por repetida no deja de ser sorprendente, sobre todo si el observador la pone en juego con lo que desde el poder político propone el sujeto desequilibrado que administra el país..Una persona frágil e indefensa, por avanzada edad o por ser poseedor de alguna discapacidad, cae al suelo, accidentalmente o voluntad de algún desconsiderado; nunca se aproximan al auxilio menos de dos personas, a veces es un remolino de gente que no concibe mirar para otro lado, ni menos dejar al infortunado sin esa asistencia ciudadana que es casi del manual de convivencia.
Desde que Milei conduce la política pública en Argentina los datos del quebranto social son escalofriantes.
A los jubilados se les pega en la calle cuando reclaman porque sus haberes retrocedieron casi un 40 por ciento respecto de diez años atrás.
A las personas con discapacidad les sacan el banquito cuando llegan a sus rincones extenuados por una vida en desigualdad.
La mitad de los argentinos sufre deudas desbordadas por intereses financieros escandalosos.
Entre los trabajadores menores de 40 años, siete de 10 no llega con su salario al 20 de cada mes. 4 de 10 no llega al 15. Entre los pobres, 32 por ciento – una cifra que se volvió granítica a lo largo de la etapa democrática -, 8 de 10 no llega al día 20 de cada mes.
Sintetizando los datos para entender la idea de esta columna, en enero de este año el 32 por ciento de las personas no llegaba a fin de mes; hoy es el doble, se quedan sin aire el 65 por ciento. Los datos consignados pertenecen al trabajo estadístico de la consultora Zentrix que atacara rabiosamente el ultraderechista libertario, apenas un paso atrás en la energía que ocupara en desear que se les prenda fuego a los periodistas que lo sitúan en calidad de sospechoso en el caso Libra, donde sus amigos de la justicia se encargaron de sellar la causa, pagando al presidente los favores recibidos.
Ante nuestros ojos – que parecen mirar sin ver – se hunden de cabeza, fulminados por la gestión ultra, millones de personas, todos los días, hora tras hora, dando cuenta de un plan ruinoso para todo aquel que no se pare en la punta de la escala social. Sin embargo, de acuerdo a las perspectivas que señala el índice de confianza en el gobierno, el responsable de esta enorme tragedia social que enluta al país se llevaría hoy el 40 por ciento de los votos…¿Que explica esta conducta en un pueblo que mientras acude en ayuda de uno se desentiende de millones?…
Mientras el triunfo de Lula en Brasil podría oficiar de pegamento en una oposición peronista desacreditada y sin propuesta, la brutalidad ultraderechista es praxis en la gestión diaria tanto como es comunicación politica: busca la rendición total a los pies del mercado
En la desgracia nos abocamos afanosamente a tender la mano, pero cuando el infortunio envuelve al que está disuelto en una masa amorfa, nos ocupamos en darle crédito al maltratador. Cualquier pueblo sumido en este mismo trauma podría terminar derivando hacia territorios inexplorados.

Muy buen artículo Nestor. Así es no se sabe como el 40% sigue apoyando esta abominación.